Hoy voy a hablaros acerca de uno de los rostros más reconocibles de la Fórmula 1 moderna, y cuya personalidad es única a lo largo de todo el 'paddock'. Eddie Jordan, nacido en DublÃn allá por el año 1948, iba a ser dentista. Pero sin duda, toda su vida dio un giro durante unas vacaciones a la isla de Jersey, donde por primera vez presenció e incluso tomó parte de una carrera de karts. Ese momento fue tan intenso que, a partir de entonces, decidió dedicar su vida a las cuatro ruedas.

Tras competir en diversas Fórmulas donde cosechó algunos éxitos, sufrir serios accidentes (llegando a fracturarse ambas piernas y dañándose un nervio, lo cual le provocó alopecia areata. Él mismo reconoce que desde entonces lleva siempre peluca, de hecho, lleva tres para simular el crecimiento del pelo), e incluso realizar unos pocos test para McLaren, Eddie Jordan, algo escaso de fondos, decidió fundar su propia escuderÃa en 1979. A partir de entonces, el equipo conocido como Eddie Jordan Racing se dedicó a competir en diversos eventos de la F3 Británica y la Fórmula 3000, pasando por su asiento pilotos a la postre bien conocidos como Martin Brundle, Johnny Herbert, Martin Donelly o Jean Alesi.
Finalmente, en 1991 Eddie dio el gran salto a la Fórmula 1 fundando la escuderÃa Jordan Grand Prix, la cual debutó en el GP de Estados Unidos utilizando la icónica decoración verde de 7Up, a mi manera de ver, una de las más bonitas que ha llevado jamás un monoplaza. Durante esa misma temporada, en el GP de Bélgica, Eddie Jordan le dio la oportunidad a un joven alemán desconocido por aquel entonces llamado Michael Schumacher, el cual impresionó a todos con su velocidad en clasificación. Poco duró dicha relación, ya que tras algunas mentiras entre managements y por culpa de varios cabos sin atar, la escuderÃa Benetton fichó al 'no-todavÃa-káiser' para la siguiente carrera y en adelante a pesar de las reticencias de Jordan, que incluso llevó el caso a los tribunales (y perdió).

Y hablando del Gran Premio de Bélgica... en dicho evento sucede la historia de la que vengo a hablaros hoy. Sin duda, Spa-Francorchamps es un circuito talismán para Eddie Jordan: pocos años más adelante,
en 1994, Rubens Barrichello lograrÃa la primera 'pole' para el equipo del irlandés, pero en 1998 tendrÃa lugar un momento cumbre para la escuderÃa. Por aquel entonces, Jordan contaba en sus filas con los servicios de un viejo conocido, colega rockero, y no hacÃa mucho tiempo Campeón Mundial,
Damon Hill. Junto a él, el hermanÃsimo del (ahora ya sÃ) 'káiser' y joven promesa, Ralf Schumacher.
Una carrera muy accidentada
A la hora de tomar la salida, Spa estaba en mitad de un diluvio. No obstante, se decidió que la salida se realizarÃa de manera ordinaria, y no tras el Safety Car como ya ocurriera el año anterior. Hill habÃa logrado clasificar su coche tercero, por detrás de los dominantes
McLaren de
Mika Häkkinen y
David Coulthard, y justo delante de su archirrival
Michael Schumacher. Su hermano Ralf les observaba desde la 8º posición. A pocos metros de apagarse las luces rojas, Coulthard provocaba un desastre en cadena que se saldó con 13 coches estrellados, ¡y aún no habÃamos llegado a la primera curva! Bandera roja. Cuando los coches que quedaban tomaron la segunda salida,
Hill logró realizar un arranque espectacular y se colocó primero. Los incidentes no iban a acabar aquÃ, y un accidente de Häkkinen hacÃa salir de nuevo al coche de seguridad.
Hill aguantó los envites de Michael hasta la vuelta 8, cuando fue rebasado en la curva del Bus Stop (cuando aún era una chicane de izquierda-derecha) y perdÃa el liderato. Mientras, diversos abandonos se iban sucediendo a lo largo de esta dramática carrera. Michael llegó a lograr una ventaja de 40 segundos sobre Hill, pero no iba a ser tan fácil salir ileso de este Gran Premio. David Coulthard, que habÃa conseguido escapar inmune de su propia melé en la salida (pero que aún no se sentÃa suficientemente protagonista de este Gran Premio), levantó demasiado el pie del acelerador cuando se preparaba para ser doblado por un Michael cegado por el spray, imposibilitando que éste le esquivase a tiempo, y
provocando una violenta colisión entre ambos. Todo ello minutos después de que Jean Todt, patrón de
Ferrari por aquel entonces, visitase el muro de McLaren ¡para asegurarse de que no habrÃa ningún incidente con dicho doblado! Aun recuerdo el tremendo cabreo de Michael: directo al box de McLaren para pelear con Coulthard mientras le acusaba de intentar matarle, ¡mientras amenazaba con matarle él mismo!
El último gran dÃa de Damon
Tras un incendio en el Benetton de Fisichella después de una colisión, ya sólo quedaban 6 coches en pista, lo cual significaba que todo el que acabase vivo en este Gran Premio, puntuaba. Damon Hill lideraba la carrera seguido cada vez más de cerca por su compañero Ralf Schumacher, ya que el último accidente provocó otro Safety Car que anuló todas las diferencias de tiempos entre pilotos. Entonces, tuvo lugar una muy trascendente conversación entre Damon y el muro de Jordan:
"Voy a dejar una cosa muy clara, y creo que es mejor que me escuchéis: si nosotros dos corremos, si los dos corremos entre nosotros, podemos acabar sin nada, asà que depende de Eddie. Si no nos peleamos, tenemos la oportunidad de acabar primero y segundo. Vosotros elegÃs".
Y efectivamente, eligieron ganar.
La escuderÃa Jordan Grand Prix logró su primera victoria en la Fórmula 1 bajo la intensa y caótica lluvia de Spa, con el valor añadido de ser un 1-2. Aunque Ralf no parecÃa muy contento en el podio tras las evidentes órdenes de equipo, los dos viejos rockeros habÃan logrado triunfar. El último gran dÃa de Damon se convirtió en el primer gran dÃa de Eddie.
El legado de Eddie
Pese a que la siguiente temporada 1999 fue tal vez el mejor año de la escuderÃa Jordan, con un Heinz-Harald Frentzen que incluso llegó a ser durante algunas carreras un serio aspirante al tÃtulo, los primeros años de la década del 2000 se convirtieron en el declive para Jordan. Pérdidas de patrocinios, demandas, problemas económicos... los esporádicos buenos resultados que a veces cosechaban no eran suficientes para frenar lo inevitable. Finalmente,
el grupo Midland compró el equipo a principios de 2005, que al año siguiente serÃa vendido al fabricante de coches Spyker, y más adelante a Vijay Mallya para formar su escuderÃa
Force India en 2008, hasta nuestros dÃas.
Objetivamente, Eddie Jordan ha sido premiado en el Reino Unido con prestigiosos galardones como el premio James Joyce, o el reciente nombramiento a la Orden del Imperio Británico, tanto por su contribución al mundo del motor, como por sus compromisos con diversas causas sociales... Y ahora, sin ofender a los anglosajones y a sus tanto ostentosos como inútiles tÃtulos nobiliarios, hablemos de lo que de verdad me importa:
¿por qué creo yo que Jordan se merece este artÃculo?Personalmente, guardo mucha simpatÃa y buenos recuerdos de esta mÃtica escuderÃa, con esos icónicos coches amarillos que seguramente todos reconocemos a primera vista, esos diseños de alerones imposibles, figuras de serpientes, tiburones, o abejas en el morro del monoplaza... y cuando lees o escuchas alguna de las irreverencias de Eddie sabes que, con toda certeza,
es un tipo sin igual. No siempre hay que ser un campeón en todo para reservarse un hueco privilegiado en la historia, ni en el corazón de los fans. ¡Nos leemos en el próximo artÃculo!