Este fin de semana, uno de los dos pilotos que se juegan el campeonato del mundo escribirá su nombre con letras de oro en la primera página de la historia de la Fórmula 1. En la página donde brillan los nombres de Ayrton Senna, Alain Prost o Juan Manuel Fangio y unos cuantos elegidos más irá a parar el nombre de Sebastian Vettel o de Fernando Alonso, en representación de una generación. La actual, la nuestra... tan talentosa como ninguna otra.

Bien podrÃa ser la historia de un luchador aplicado, un trabajador nato capaz de sacar el máximo en cualquier circunstancia. Alguien con la perseverancia necesaria para colocar un monoplaza mediocre a las puertas del tÃtulo mundial y recoger en su estela hasta a los más crÃticos. Un ganador forjado a base de derrotas y dÃas enteros de viajes para perseguir su sueño peleando por una ilusión que era poco más que una utopÃa en un paÃs como el nuestro.
O tal vez será la historia del niño que supo hacerse mayor entre tiburones en la competición más dura del mundo. La de una persona encerrada en forma de un producto perfecto dentro de la estructura más competitiva e injusta del mundo del motor. Un joven que se convirtió en un piloto con una ética de trabajo de primera y una velocidad pura incomparable llegando a ser la punta de lanza de un equipo que se ha convertido en una auténtica pesadilla para todos sus rivales.


Una mirada alternativa a las carreras tratando de analizar los detalles relevantes que no suelen abrir periódicos. Always pushing!
