"Este ha sido mi último GP de Italia, y decidÃ, junto con el equipo, que a finales de año me retiraré (...). Llega un dÃa en que hay que tomar la decisión, y creo que asà tendra una oportunidad para decidir su futuro porque creo que es un gran chico".
Con estas palabras se despedÃa Michael Schumacher de la F1 el 10 de septiembre de 2006. Antes de subir al podio en Brasil, el "gran chico" que nombra en su despedida se lanzó a sus brazos en un amistoso abrazo, tras el cual le señaló y miró a cámara, como diciendo "es el número uno, se va el número uno, no lo olvidéis..."
El piloto al que se referÃa Schumacher era Felipe Massa. Cinco años después, el que fuera Campéon del Mundo durante 30 segundos y superviviente de un grave accidente, sólo ha podido obtener un récord que no enorgullecerÃa a nadie: el primer piloto de Ferrari que no se sube a un podio desde 1981. Curiosamente, el año en que nació.
Una carrera llena de altibajos
Ser piloto de los coches rojos no es nada fácil de puertas para afuera, de ti se esperan solo victorias y que nunca jamás te rindas. Por eso, si un piloto no cumple las expectativas, es normal que las crÃticas sean duras. Pero, ¿y si miramos la otra cara de la moneda? Con mis palabras, no voy a quitarle a Felipe la responsabilidad de lo que le está pasando:
levantarse solo depende de él, pues el piloto es el que debe exigirse a sà mismo, y exigir a su equipo lo que haga falta. Pero las circunstancias que se ha encontrado han sido las que han sido.
Felipe es un piloto que si bien nunca es incluido en las listas de los más grandes, tiene una trayectoria cuanto menos curiosa. Se dio a conocer en
Sauber como un piloto errático e impulsivo, que aprendió a manejar su talento tras ser transferido a una etapa de probador en el Ferrari que, a partir de 2006, serÃa su casa. Los números no eran nada malos: era un piloto rápido, agresivo en ocasiones, al que solo le faltaba pulirse, pues no destacaba precisamente por su regularidad. Sin embargo, en su primer año con los de Maranello
batió varias veces al mismÃsimo Schumacher, algo que sus anteriores compañeros de equipo apenas pudieron permitirse.
Tras un decente trabajo de equipo en 2007,
2008 marcó un antes y un después en su carrera: el año no pudo empezar peor, con dos abandonos consecutivos, para luego remontar de tal manera que se convirtió en un serio candidato al tÃtulo. Muchos decimos, sin temor a equivocarnos, que si bien
Lewis Hamilton fue el campeón oficial,
Felipe fue el campeón moral.
2009 fue el final de una era y el inicio de otra que hasta el momento no ha sido tan positiva. Rob Smedley, el ingeniero y amigo de Felipe, lo dejó muy claro: el F60
"era un coche difÃcil, muy difÃcil". Sólo hay que ver la enorme diferencia entre los resultados que Felipe habÃa empezado a tener antes del accidente y los pilotos que intentaron mantener la integridad de la casa
rossa, sin lograrlo. Desde que
Räikkönen se relajase tras ganar el Mundial de Pilotos en 2007, fue Felipe el que demostró por qué Todt empezó a tomarle en serio unos años antes.
Más de lo que parece
Antes dije que las circunstancias han sido las que han sido. La presión y la duda son dos cosas que siempre han perseguido a Felipe: apenas puso un pie en Ferrari en 2006, muchos medios daban por sentado que no seguirÃa y solo después de su más que decente actuación de 2008 se acalló su marcha... hasta que pasó lo que pasó, y después esa presión ha vuelto más asfixiante que nunca.
Quizá, el mérito de Felipe esté en las pequeñas cosas. Quizá, no es tan débil como parece, porque se necesita determinación para ignorar los cinco o seis candidatos al año que ponen en tu asiento, y para no darle importancia al hecho de que la gente vea tu carrera acabada. Y se necesita mucha más para volver a correr después de sumirse en el olvido un sábado y regresar un martes, preguntándote qué haces en una cama y por qué no estás dentro del coche, donde quieres estar. Tampoco es fácil seguir cuando, tras haber leÃdo que no ibas a volver jamás a ser el que eras,
haces un podio y queda en el olvido por el flamante debut de tu compañero, o cuando tu compañerismo queda en entredicho tras una orden de equipo tan mal planteada que es capaz de desterrar todos tus logros. También es digno de admiración la actitud que mostró ante su público tras perder el Mundial por un punto, entre gritos y lágrimas, mostrando una gran caballerosidad en la derrota.
Se dice que Felipe no ha sabido soportar la presión que se le ha echado encima, asfixiado por un compañero de equipo considerado por muchos como el más completo de la parrilla, y
la falta de resultados no ha hecho sino desmotivarle aún más. Sin embargo, en términos generales, no es normal que un equipo como Ferrari haya pasado de hacer podio en prácticamente todas las carreras a dejarse la piel para conseguirlo, o incluso para conseguir un puesto decente en la clasificación. En pocas palabras: el coche tampoco ha ayudado, y eso no es una excusa, es un hecho. Por eso, sobre el rendimiento de Felipe solo podemos sacar conjeturas. Lo que tampoco se puede negar es que han sido dos años muy intensos para él, que
ha tenido que lidiar con muchas cosas en muy poco tiempo. Nunca sabremos qué hubiera pasado de no haberse encontrado con aquel muelle errante de la suspensión trasera del
Brawn GP. ¿Hubieran sido las cosas muy diferentes o no hubiera supuesto cambio alguno? Nunca se sabrá. Todo son conjeturas. El otro dÃa oà decir a un experto algo que, aunque lógico, a veces olvidamos:
antes que piloto, es humano, y aunque él diga que esa experiencia no le ha cambiado, no es tan sencillo como pasar unos controles médicos o psicológicos. Hay mucho más, pero al respecto, como digo, solo podemos hacer conjeturas. Las mismas que, desde su gran conocimiento sobre el tema, ha hecho Sid Watkins, diciendo que recuperarse de una lesión asà lleva dos años. Y añado, ¿y si las circunstancias que se hubiera encontrado al volver hubieran sido otras? Más conjeturas.
No se trata solo de falta de confianza, neumáticos que no se calientan o alerones imposibles. En un coche de Formula 1, el más mÃnimo detalle puede suponer la diferencia entre el podio y el luchar por puntos. Y si estos detalles además deben estar en armonÃa con otros tantos detalles, sin meternos en tecnicismos, la dificultad es mayor.
Tampoco me vale compararlo con lo que sà ha logrado su compañero; no es tan sencillo. Claro que, en la F1, esa es una comparación tan normal como respirar. Que sea o no sea un piloto Ferrari depende, precisamente, de qué considere cada uno que es un piloto Ferrari, y no voy a analizar eso. Pero algo me dice que si Felipe sigue en Ferrari, no es por quién es el padre de su manager (y menos cuando, en teorÃa, ya no significa nada), sino por esa ocasión en que, siendo un alocado piloto de tests,
le robó el muleto a un colérico Jean Todt y pulverizó un record de Schumacher. También por cómo defendió el Mundial de Constructores el mismo año en que perdió el de pilotos por un mÃsero punto, o por tratar de sacar al equipo adelante durante la excesiva relajación de Räikkönen y el principio del declive de Ferrari. También por hacer un podio apenas volvió a nacer, y también por seguir ahÃ, intentándolo, cuando año tras año parece que tenga cada vez más cosas a su contra que a su favor.
Hay pilotos que poseen un talento extraordinario, y otros que solo brillan con un buen coche. Felipe, sin duda, pertenece a esa última categorÃa. Lo que está claro es que, en esta Fórmula 1,
sin un coche con el que te sientas cómodo no hay nada que hacer. 2012 nos dirá si esta categorÃa es la más acertada. Con un coche a su gusto, o al menos un coche que no haga destacar sus defectos y sà sus cualidades, estoy segura de que Felipe podrÃa levantar cabeza. Es su oportunidad, como en 2008. Solo necesita encontrar el camino.
Un luchador
Hay una anécdota que demuestra que detrás de ese piloto bajito y poco intimidatorio existe una persona llena de determinación. Cuando la bandera roja cayó sobre la sesión de clasificación aquel 26 de julio de 2009,
Rubens Barrichello se acercó a la enfermerÃa del circuito. En las puertas de la misma, los periodistas y equipos esperaban ansiosos cualquier noticia sobre el estado de Felipe. Transcurridos unos minutos, Rubens salió y habló para los medios. Recordemos que su amigo se habÃa estrellado contra las barreras con el coche fuera de control tras haber recibido un impacto que le habÃa roto la visera y parte de su propio cráneo, una lesión que en las primeras horas llegó a despertar la sospecha de daños irreversibles:
"Hemos hablado, está consciente, y muy nervioso, lo único que quiere es levantarse".
Y lo seguirá haciendo, pese a todo.