Tres años, dos meses y cinco dÃas, ese es el tiempo que hacÃa que no escuchábamos el himno de Finlandia mientras tu, con gesto serio y la mirada perdida en el infinito, esperabas para darle un trago a esa botella de champan con el número 1 rodeado de laurel en su etiqueta.

Ha pasado ya mucho tiempo, atrás queda aquel 30 de agosto de 2009, cuando en el medio de una temporada dominada por los dobles difusores de Ross Brawn y el gran RB5 de Adrian Newey, un monoplaza rojo se alzó con la victoria en el Gran Premio de Bélgica.
A los mandos de uno de los peores -si no el peor- Ferrari de la última década, lograste dar todo tu potencial en el que es, sin duda alguna, tu circuito talismán. Tras una gran salida firmaste la que serÃa no solo la única victoria de un Ferrari aquella temporada, si no también tu última victoria a los mandos de un monoplaza salido de la fábrica de Maranello.
Terminada la temporada 2009 decidiste -o tal vez decidieron por ti- dejar la Scuderia Ferrari, y con ella la Fórmula 1. Quizás habÃa llegado el momento, ya habÃas sido Campeón del Mundo y ni tu tenÃas las ganas mostradas años atrás, ni tu equipo sabÃa que hacer para devolvértelas.
Muchos ya habÃan perdido la fe en ti antes de aquel 30 de agosto, otros la perdieron después y hay quien nunca te consideró como uno de los grandes de este deporte. Pero no olvides que algunos jamás dudamos de tu talento, que lloramos tu marcha en 2009 y celebramos tu regreso este 2012.



En este blog hablaré de las cosas que no me encajan dentro del mundo de la Fórmula 1, desde las normas hasta los pilotos, trataré de dar mi visión personal acerca de diferentes aspectos de nuestro deporte favorito.
