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El Ferrari bipolar

 
12/10/2012 23:50

La montaña rusa de sensaciones que está provocando Ferrari este año tiene su reflejo en el F2012. ¿Aplicarán los psicólogos de Maranello el tratamiento adecuado a tiempo?

 

Fernando Alonso parece haber perdido muchas opciones de ser Campeón del Mundo tras lo ocurrido en Suzuka hace menos de una semana. A la mala suerte de los dos accidentes de Spa-Francorchamps y el trazado japonés, hay que sumar muchas voces que claman ahora contra el decepcionante rendimiento del Ferrari. Pero, ¿son fundadas las críticas?

En una temporada tan intensa e igualada como la que estamos viviendo, es complicado analizar las cosas adecuadamente sin tener clara una visión global de la temporada. Decir que el Ferrari F2012 es un mal coche o todo lo contrario supone correr el riesgo de simplificar las cosas en exceso.

Cuando, desde el cambio reglamentario de 2009, Ferrari se limitó a seguir la estela de otros en lo que a evolución se refiere, muchos fuimos los que pedíamos a la mítica Scuderia que hiciera honor a su leyenda tomando riesgos, innovando y asumiendo su propio camino. Tras dos años decepcionantes como el de 2010 y 2011, la decisión se tomó y en Maranello se empezó casi desde cero. El resultado era un monoplaza radicalmente distinto a lo anterior.


Potencial oculto


Ya desde los primeros test quedó claro que el coche era complejo y llevaría tiempo hacerlo ganador, pero el potencial estaba ahí y, tras las modificaciones implantadas en el test de Mugello, el F2012 se transformó profundamente. La inconsistencia en su comportamiento dio paso a un equilibrio que desbloqueó la velocidad innata del monoplaza. El coche dejó de ser tan crítico y, aunque seguía adoleciendo de excesivo drag (resistencia al avance que provocaba un déficit de velocidad punta) y mayor degradación de los neumáticos de la deseada, al menos era conducible y más fácil de reglar al haber entendido el equipo, por fin, cómo sacarle todo el rendimiento.

Que McLaren se empeñara en auto eliminarse con errores de todo tipo y que Red Bull también tuviera sus propios problemas con el RB8 (principalmente subviraje y falta de velocidad punta), permitió a Fernando Alonso maximizar el mejor pilotaje de su carrera deportiva para cimentar, poco a poco, un sólido liderato en el mundial.


Ferrari, por su parte, fue introduciendo mejoras gradualmente en un intento de dejar atrás la fase de asentamiento del monoplaza para empezar a hacerlo rápido de verdad. Pero el túnel de viento de Maranello volvió a dar problemas de calibración (algo recurrente desde 2010) y el apoyo del túnel de viento de Colonia -propiedad de Toyota- no fue suficiente. Alonso pudo capear el temporal aprovechando el exigente trato de los neumáticos del Ferrari para ser competitivo en lluvia y con temperaturas frías o suaves, pero las limitaciones del monoplaza siguieron en el mismo sitio. Tras el parón veraniego, las decisiones tomadas con anterioridad y los problemas con las nuevas piezas que no funcionaron, encendieron las alarmas.

La realidad es que la mejoría del Ferrari en el global de la temporada ha sido notable, permitiendo a Alonso optar seriamente al título cuando parecía imposible hace sólo unos meses. Pero la evolución de sus rivales ha sido aún mayor y, sobre todo, más uniforme. A los problemas del túnel de viento hay que añadir la decisión de no desarrollar el DRS-Duct, algo que choca frontalmente con el objetivo -repetido hasta la saciedad durante la temporada- de que era imperativo mejorar en calificación.

Dos en uno


Lo cual nos lleva a determinar dos F2012: el calificador y el corredor. El Ferrari calificador no es capaz, en condiciones normales, de merecer algo mejor que la segunda o tercera fila, circunstancia que de inicio disminuye las opciones de victoria sin tomar riesgos en la salida y, posteriormente, ejecutar la estrategia a la perfección.

Por otro lado, tenemos el F2012 corredor, que ha hecho gala de un ritmo de carrera notable a lo largo de todo el año, incluso a la altura del McLaren o el Red Bull, cuando no por encima. Decir que el Ferrari de este año es un mal coche es faltar a la verdad. Decir que es un gran coche también.


Ferrari partió de un punto inicial bajísimo y ha llegado a rivalizar con los mejores con la cabeza muy alta. El problema es que eso no es suficiente. Sobresalientes a la hora de descifrar los enigmas que un coche tan distinto planteaba, han fallado a la hora de dar un salto cualitativo.

El campeonato terminará decidiéndose en función de incidentes inesperados, las características de cada circuito, la gestión de los neumáticos en cada caso y cómo haya planteado cada uno el calendario de evoluciones de aquí a final de temporada. Pero, no nos engañemos, Fernando Alonso ya no cuenta con un colchón de puntos que le permita ser optimista.

¿Hubiera firmado Ferrari esta situación en la primera carrera? Todos y cada uno de sus miembros. ¿Debe servir de excusa? En absoluto. ¿Es el F2012 tan mediocre? Contesto preguntando antes de nada: ¿Cuál de los dos?

 
Artículo de David Plaza
 

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