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Red Bull, no sólo una marca de bebidas

 
17/11/2012 18:28

El imperio creado por Dietrich Mateschitz empieza a tejer su red sobre la Fórmula 1. Ya cuentan con tres campeonatos en tres años y hay pocos visos de que su reinado finalice a corto plazo. Un ejemplo a seguir.

Red Bull

 

Tyrrell, Brabham, Renault o la Lotus de Colin Chapman fueron algunos de los equipos que desafiaron y, a menudo, batieron a los grandes transatlánticos de la Fórmula 1: Ferrari, McLaren y Williams. Pero ahora los que mandan son otros.

Con sólo 145 Grandes Premios de vida y algo menos de ocho temporadas en Fórmula 1, Red Bull ha pasado en poco tiempo de ser el equipo divertido y simpático del 'paddock', el de las fiestas antológicas y el marketing extravagante, a convertirse en el ogro de la F1. El equipo al que todos miran con recelo, del que desconfían y a quien temen. ¿La diferencia? La victoria. Entre otras cosas.

Organización


Red Bull Racing nació de la pasión de Dietrich Mateschitz por el mundo de las carreras. Pero, como buen hombre de negocios, vio en esta oportunidad un modelo de negocio brillante y sofisticado. Tras adquirir el desastroso equipo Jaguar, inició un proceso de reconversión pausado, pero imparable, con Christian Horner al mando.

Mientras Red Bull llamaba la atención en sus primeros dos años con todo tipo de eventos y alguna que otra frivolidad como la de hacer subir a David Coulthard al podio del Gran Premio de Mónaco de 2006 (el primero del equipo) con la capa de Superman, Christian Horner se encargaba de reclutar personal técnico de primer nivel y de gestionar la modernización de las instalaciones de Milton Keynes. La organización se asentaba poco a poco en un clima de fiesta y glamour. Pero, aunque invisible, no exento de seriedad y competencia.

Red Bull

Las piezas clave fueron llegando poco a poco. Primero Adrian Newey en 2006. Posteriormente Sebastian Vettel en 2009. Christian Horner se encargó de darle a cada uno lo que necesitaba para rendir al 100%. Al ingeniero, le otorgó libertad total, tanto de horarios y de movimientos como a nivel intelectual. Lejos de sus días de McLaren, Newey pronto se sintió cómodo, motivado y, sobre todo, libre para pensar y crear. Al piloto, como consecuencia de todo lo anterior, le permitió explotar su velocidad natural y le proporcionó un entorno adecuado para completar su madurez. En definitiva, le convirtió en un piloto completo, trabajador y de marca. Un 'jugador franquicia'.

Horner, el genio en la sombra


Piloto frustrado, Christian pronto se dio cuenta de que dirigir equipos era lo suyo y, con sólo 25 años, ya lideró su propio equipo de F3000. Horner no cuenta con la fama ni la atención mediática de Newey o Vettel, pero es sin duda el hombre clave de Red Bull, la persona que ha conseguido traducir el potencial de Red Bull y el talento de sus estrellas en resultados.

Red Bull

Red Bull, el equipo al que muchos han denominado en el pasado -no sin cierta amargura- como "sólo una marca de bebidas", es mucho más que eso. Es el equipo referente, el modelo a seguir. El único equipo de la parrilla que ha demostrado ser capaz de resolver cualquier problema y transformar un monoplaza limitado en una máquina de devorar décimas. El que sabe sacarle todo el potencial a sus miembros y quién mejor se ha adaptado a la era de la simulación que actualmente se impone en la F1. El mejor equipo a la hora de interpretar el reglamento al límite y quien mejor aplica la máxima "no tropezarás dos veces en la misma piedra".

Red Bull es el mejor equipo de la Fórmula 1. EL EQUIPO, con mayúsculas.

 
Artículo de David Plaza
 

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