GP de Australia: 1. Lewis Hamilton (384) | 2. Nico Rosberg (317) | 3. Daniel Ricciardo (238)

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Waiting for Charlie

 
16/03/2013 11:36

La épica presente en la historia de las carreras se ha basado, en un alto porcentaje, en múltiples gestas de los pilotos bajo condiciones metereológicas adversas. Y si bien el talento y la valentía de los pilotos actuales debería quedar fuera de toda duda, algo está fallando en la Fórmula 1 que daña la imagen de todos los implicados cuando la lluvia aparece sobre la pista.

 

Que desde hace ya varios años la lluvia empieza a ser más una molestia que un aditamento para ofrecer más espectáculo es más que evidente. Pero, ¿cuáles son las causas que provocan cada vez más interrupciones, retrasos e, incluso, cancelaciones en la Fórmula 1 por la lluvia?

Se tiende a cargar las tintas sobre los pilotos, argumentando que ya no son como los de antes y que temen sufrir un accidente. La realidad es que todos ellos saldrían a pista de inmediato si el semáforo del pit-lane se pusiera en verde y de ellos dependiera la decisión de hacerlo. Es cierto que, en muchas ocasiones, sus comentarios por radio han fomentado dicha línea argumental, pero en la mayoría de los casos se trata de comentarios guiados por intereses personales en función de la situación de carrera o del estado del monoplaza o el campeonato. No nos dejemos engañar, los pilotos de la actualidad están más que preparados para enfrentarse a la siempre compleja tarea de pilotar un monoplaza abierto a alta velocidad y con escasa visibilidad.

El parque cerrado


También es cierto que el reglamento no ayuda desde que se instauró el régimen de parque cerrado desde el inicio de la calificación, pues los reglajes no se pueden ajustar como sería deseable a las condiciones de carrera. Altura del coche, incidencia de los alerones o tarado de suspensiones son algunas modificaciones básicas a realizar a la hora de preparar un monoplaza para rodar sobre agua. Básicamente, se trata de evitar en la medida de lo posible el aquaplanning y aumentar el agarre mecánico. A pesar de todo, los ingenieros coinciden en que dichas modificaciones no mejoran en exceso el manejo y, por tanto, no sirven de excusa para explicar la situación actual.


¿A qué se debe entonces? Hace años que existe un acuerdo no escrito por el cual Charlie Whiting tiene órdenes de actuar por el bien del interés 'comercial' de la Fórmula 1. Dicho de otro modo: si hay que extremar la prudencia para conseguir que se mantenga el mayor número de monoplazas sobre la pista, se hace. Más coches significa más espectáculo (aunque eso es muy discutible) y también un mayor número de patrocinadores y promotores contentos con su inversión. Además, reducir la influencia de elementos externos implica que los equipos grandes están sujetos a menos dolores de cabeza y sus resultados se ven menos expuestos al factor sorpresa. Cuanto más estándar sea una carrera, más sencillo será que los grandes ocupen las primeras plazas.

¿Seguridad? Claro que sí. No podemos negar que una de las cosas que más ha preocupado a la FIA desde mediados de los 90 ha sido la seguridad y no es algo que debamos poner en duda ni criticar JAMÁS. Pero, ¿puede producirse un exceso de precaución? ¿Debe?

Personalmente creo que se ha traspasado la línea en la que no se aporta más seguridad y sí se perjudica el espectáculo. La F1 se encuentra en una situación en la que se ve más coraje en el motociclismo, por poner un ejemplo evidente en el que el riesgo para el piloto es mucho mayor de base.

Bernie en la sombra


A todo esto se le suma que en la gestión de los retrasos y horarios por parte de la FOM priman los acuerdos de alquiler de satélites por parte de las televisiones o los rentables horarios pactados con los organizadores antes que los intereses deportivos o de los aficionados. Carreras en horas de máxima probabilidad de tormentas como en Malasia o demasiado cercanos a la puesta de sol como en Australia no ayudan a gestionar satisfactoriamente la situación.


Mucho porcentaje de interés económico. Una parte de búsqueda de la seguridad. Ninguna intención de tener en cuenta al aficionado. Esas son las directrices que provocan, actualmente, que los neumáticos de lluvia extrema se hayan convertido en una especie de extinción. Exceptuando las sesiones libres, claro. Esas no influyen decisivamente en las audiencias ni en los resultados finales del Gran Premio...

 
Artículo de David Plaza
 

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